
No siempre todo es color de rosas, la vida tiene muchos colores, y es cuestión de uno aprender a distinguirlos y mantener su tono como debe ser.
El arco-iris de la vida te mostrará colores lindos y feos, vivos y apagados, colores que para ti sean un placer verlos y colores que simplemente no toleres, pero por eso no vas a cerrar los ojos y esperar que al abrirlos esos colores hayan cambiado.
Debes acostumbrarte a convivir con ellos, distinguirlos y no evitar lo que vez; tarde o temprano la vida como recompensa te mostrara esos colores que no hubieras imaginado ver, y ahí sera el momento de formar tu propio arco-iris y deslizarte sobre el.